Jakue Pascual - Sociólogo
Sigue al conejo blanco...
Rastreamos los pasajes de la red en busca de una construcción serial
y topamos con un sinfín de datos dispersos que puntean una cartografía
de acontecimientos en el centro del Imperio.
La aprobación del Acta Patriótica de 2001 abre una fractura sin
precedentes en los derechos civiles de la sociedad norteamericana, ya que cuenta
con secciones que posibilitan registros e incautaciones sin necesidad de orden
judicial, suplantando al Código Federal de Procedimiento Criminal que
las prohibía. Pero esto sólo es el anticipo, el nuevo borrador
incluye una serie de apartados que escapan a cualquier lógica democrática.
La sección 201 elimina la garantía de obtención de información
sobre la situación de los detenidos. La 202 limita el acceso a los datos
de impacto ambiental de las actividades industriales peligrosas. El peor escenario
posible, donde el desastre nuclear y químico se codean con el genocidio,
queda difuminado en rumor ecoterrorista: cualquier información sobre
este tipo de producciones de riesgo puede ser utilizada por el enemigo. Otras
autorizan la creación de una base de datos genética de sospechosos,
anulan el derecho a fianza o contemplan la expatriación e incluso la
anulación de la ciudadanía. Este Acta de Mejoramiento de la Seguridad
Interna define de una forma tan vaga el terrorismo que puede entrar bajo tal
denominación cualquier práctica disidente. Mientras, el gobierno
autoriza comisiones militares para juzgar a los sospechosos. Una práctica
que, para el Human Rights Watch, supone un descrédito absoluto de la
justicia, pues conlleva una ausencia de control independiente. Y la agencia
militar DARPA organiza un sistema que filtra datos de una multiplicidad de fuentes
electrónicas (e-mail, compras, reservas, móviles, peajes·)
y compara los perfiles para detectar actividades irregulares.
Estas informaciones no aparecen en los media, se hallan ocultas tras una espectacular
cortina de desinformación. Así, la censura puede restringir los
actos de las organizaciones por las libertades civiles, ignorar la sucesión
de detenciones arbitrarias, prohibir demostraciones de desobediencia civil,
poner en el punto de mira del FBI a grupos disidentes (ecologistas, independentistas,
anarquistas, antiglobalización), diluir la respuesta comunitaria que,
contra estas leyes de guerra, se está dando en distintos puntos y, como
ahora se ha revelado, espiar a 3.000 activistas en una ciudad como Denver.
Una bandera ondea solitaria en el monitor de la computadora con las barras y
estrellas invertidas. Bienvenido al mundo real. Esto es Matrix.